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El CES analiza el futuro del empleo en un curso en El Escorial, donde participa FEANSAL.

Jueves, 20 julio 2017

 Las sociedades laborales andaluzas están presentes en el curso organizado por el CES.

El presidente del Consejo Económico y Social (CES), Marco Peña, ha resaltado hoy en la inauguración del curso El Futuro del Trabajo, organizado por el CES en San Lorenzo de El Escorial dentro de la programación de Verano de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la importancia de analizar cómo la digitalización impactará en el ámbito laboral. “Por este motivo, el CES ha decidido elaborar un informe por iniciativa propia para contribuir a un debate sosegado sobre un proceso cuyas consecuencias ni siquiera somos capaces de imaginar en toda su complejidad y dimensión”.

Los consejeros del CES, Felipe Berenguel y José Maria Algora, miembros de FEANSAL, han participado en el curso, en representación de las Sociedades laborales de Andalucía.

Uno de los aspectos más evidentes es el efecto sobre el trabajo de la digitalización, responsable de una automatización creciente de los procesos productivos y de gestión, una transformación disruptiva que genera un paradigma económico y laboral que aún no conocemos plenamente y cuyas consecuencias ni siquiera somos capaces de imaginar.

Tal sensación de incertidumbre respecto del futuro de una materia tan relevante como el trabajo, que ha ocupado un lugar central en la sociedad de los últimos siglos, nos aboca a unos sentimientos contrapuestos, de gran optimismo por las oportunidades que brinda o de total pesimismo por los riesgos que comporta.

En las últimas décadas asistimos a un proceso intenso y acelerado, a escala mundial, de cambios con hondas repercusiones en la economía, el trabajo y la sociedad. Las profundas transformaciones derivadas de la aplicación de las nuevas tecnologías, y especialmente de la tecnología digital, se proyectan en la aparición de nuevos productos y servicios, pero también en la mutación en las formas de organizar el trabajo y la producción.

Dichos cambios tienen lugar dentro de un contexto de economía fuertemente globalizada y abierta, junto con una gran expansión de la economía financiera, todo ello a impulso del desarrollo de las TIC (digitalización financiera y comercial), y de factores de tipo institucional, fundamentalmente la apertura comercial de las economías. La transnacionalización económica se asienta, a su vez, en gran medida en una fragmentación productiva expresada en las cadenas globales de valor organizadas en torno a grandes empresas transnacionales, que genera al menos dos efectos bien conocidos: la deslocalización de actividades desde economías desarrolladas a economías emergentes, y la creciente exigencia de competitividad en esas cadenas que, al mismo tiempo, presiona por una mayor innovación tecnológica en los procesos productivos

En ese contexto, en los últimos años se han intensificado las preocupaciones, los análisis y los debates sobre los efectos de todo ello en el trabajo tal como se ha entendido y conocido históricamente, como factor de producción, y obviamente en el empleo como principal medio de vida de la inmensa mayoría de la población. Aunque tales preocupaciones no son novedosas, muchos expertos e instituciones vienen analizando el impacto de la actual era de cambios sobre el trabajo, tanto por sus implicaciones en términos de cuántos y de qué empleos demandará una economía en constante y acelerada transformación, como por sus consecuencias sobre la calidad del empleo, y el papel de éste como instrumento garantizador de inclusión y de cohesión social.

En relación a la demanda de trabajo en una economía del conocimiento, determinados análisis cuantifican en un 12% los empleos potencialmente sustituibles por tecnología en países como Alemania, Austria o España. Estas estimaciones ponen el acento en los cambios dentro de las tareas y contenidos de muchos empleos, que no necesariamente desaparecerán en igual medida, y desde luego avalan la tendencia de polarización de los empleos en las economías desarrolladas que se viene señalando desde hace tiempo por todos los expertos, con diferencias entre países.

Del escenario de cambios dibujado en los anteriores apartados surgirán una serie de interrogantes, retos y oportunidades desde el punto de vista de la cohesión social. Así, las principales instituciones que se han ocupado de reflexionar sobre el futuro del trabajo (OIT, OCDE) a nivel mundial apuntan a la necesidad de prestar atención a los efectos de los cambios en el mundo del trabajo en la evolución de la desigualdad o el surgimiento de nuevos factores de segmentación social